Kast: Entre el cable chino y el Escudo de las Américas

Por Carlos Cerpachile & china
Kast: Entre el cable chino y el Escudo de las Américas

Un cable submarino de fibra óptica propuesto por China Mobile International —gigante chino de las telecomunicaciones— y aprobado para su revisión a fines de enero por el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, ha colocado al Gobierno de Chile, y al presidente electo José Antonio Kast, en una complicada situación tanto en política interna como en relaciones internacionales. El cable de unos 20.000 kilómetros uniría Hong Kong con la región de Valparaíso en la costa chilena. La administración de Estados Unidos reaccionó revocando las visas al ministro y otros dos funcionarios de gobierno por actividades que estiman “socavaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”. Se trata de una presión imperialista en el contexto de la nueva estrategia de seguridad nacional, o doctrina “Donroe”, que apunta a impedir que actores “no hemisféricos”, léase China, accedan a infraestructura crítica y recursos estratégicos en América Latina.

Además, el embajador norteamericano en Chile señaló que la continuación del proyecto del cable chino amenaza la continuidad en el Programa de Exención de Visados o Visa Waiver. Desde 2014, Chile es el único país latinoamericano incluido en este programa que autoriza el ingreso por concepto de tránsito, negocios o turismo por hasta 90 días. No es la primera vez que se utiliza esta amenaza como medida injerencista en los asuntos soberanos de Chile.

En 2019 Mike Pompeo, exdirector de la CIA y entonces subsecretario de Estado, visitó Santiago, dando instrucciones y amenazas para que se detuviera la expansión de Huawei en Chile, en el marco de la instalación de la tecnología 5G. En sus declaraciones apuntaba también a una futura licitación de un cable submarino transpacífico, sobre el cual ya existía un acuerdo técnico firmado entre la subsecretaría de Telecomunicaciones y Huawei en abril de 2017. El presidente Piñera dio pie atrás con ambas iniciativas. El imperialismo norteamericano ronca fuerte para bloquear la influencia china en la región, disciplinando de forma poco decorosa a la servil derecha chilena.

El Escudo de las Américas y los intereses chinos

A solo días de que el 11 de marzo asuma el nuevo presidente José Antonio Kast, de ideología conservadora y parte de una derecha tradicionalmente alineada con Estados Unidos, se ha convocado la cumbre de “Escudo de las Américas”. El amo está tirando de la correa para que asistan 12 mandatarios alineados ideológicamente con el imperialismo, entre ellos Kast.

El Escudo de las Américas es una cumbre que promete alinear al “hemisferio” bajo el emblema de la seguridad regional y la guerra contra las drogas y la migración. Es una orden de subordinación geopolítica e ideológica, para bloquear a China y continuar aislando a Cuba, pero ofreciendo poco o nada para los intereses capitalistas de las naciones latinoamericanas donde China es principal socio comercial y que invierte en grandes proyectos de infraestructura.

El problema es que China es el mayor socio comercial de Chile, representando casi 40% de las exportaciones, principalmente de cobre, litio, cerezas, celulosa, salmón y vinos. Por su parte, con un 16% de las exportaciones, el país norteamericano es el segundo socio comercial y Chile es el mayor proveedor de cobre para Estados Unidos. El empresariado nacional tiene preocupaciones sobre cómo la disputa hegemónica en el continente puede afectar sus exportaciones.

A pesar de los intentos de bloquear su influencia, China ha ganado terreno en el sector minero y energético. Desde 2021, el sistema de distribución eléctrica pertenece a una empresa estatal china, State Grid, con inversiones también en Brasil, Australia, Italia, Portugal, Grecia y Filipinas. BYD y Tsingshan habían iniciado proyectos que sumaban 523 millones de dólares en inversión, en fábricas para baterías y cátodos de litio en el norte de Chile, pero recientemente dieron pie atrás acusando obstáculos institucionales.

Un conglomerado estatal chino está construyendo la Central Rucalhue en la región del Bio-Bio, que ha sido objeto de oposición de ambientalistas y comunidades mapuche-pehuenche. Luego de un atentado a la construcción, en abril de 2025, la embajada exigió una “investigación exhaustiva y la implementación de medidas efectivas y concretas para garantizar la seguridad, tanto del personal como de los proyectos de empresas chinas en Chile”. En este sentido, la militarización del Wallmapu es una medida que defiende los intereses de forestales, latifundistas, hidroeléctricas y mineras, incluidos los intereses capitalistas chinos.

El boom de los cables submarinos

Los cables submarinos son una infraestructura crítica, clave en los flujos de información financiera, gubernamental y de inteligencia. Constituyen entonces un ámbito de interés estratégico para las potencias imperialistas.

Chile se orienta hacia el Pacífico, en una posición privilegiada de cara a las rutas marítimas y las “carreteras” digitales. El nivel de desarrollo en infraestructura ya no se mide solo en kilómetros de carreteras de asfalto, vías de tren y puertos. En el presente se mide también en ancho de banda: las llamadas carreteras digitales o de datos. Hace unos 15 años el tráfico de internet se repartía casi a partes iguales entre los cables submarinos y los satélites. Hoy en día la transmisión por cable conecta el 99% del mundo y solo un 1% por satélites. Se ha producido una concentración de la industria en unas pocas empresas de las llamadas Big Tech.

Con la expansión del uso de internet, de aparatos digitales conectados y de la “nube” de almacenamiento, vino también el crecimiento de las empresas “proveedoras de contenido”, como las redes sociales. Con esto creció el apetito de estas compañías por poseer directamente la infraestructura, y ya no solo arrendar el ancho de banda a compañías del rubro de las telecomunicaciones. Esta tendencia la empezó Google en 2010, cuando invierte en un cable entre EE. UU. y Japón.

Ahora, otras grandes empresas digitales, como Meta, Amazon y Microsoft, invierten en nuevos proyectos y compran cables submarinos. En 2017 estas empresas superaron a las empresas tradicionales proveedoras de conexión a internet (como AT&T). El crecimiento ha sido muy significativo. Entre 2019 y 2023 las grandes compañías “proveedoras de contenido” cuadruplicaron el uso de ancho de banda.

Las conexiones intra-Asia han tenido la mayor inversión en los últimos tres años, con $1,2 billones de dólares en nuevos cables, mientras que América Latina registra la más baja con alrededor de $200 millones en nuevas inversiones. Pero para los próximos tres años se proyecta un gran incremento de la inversión en la región trans-Pacifico, de hasta $3 billones de dólares, colocando la región sudamericana a la cabeza.

No existe actualmente ningún cable submarino que conecte Sudamérica con Asia. Chile hoy se encuentra sentado al frente de este potencial de inversión en tecnología e infraestructura.

Google y el cable Humboldt

En días previos a las sanciones, el embajador estadounidense Judd se reunió con el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, pero además con la ministra de Defensa y el ministro de Seguridad Pública. A través de su cuenta X, Judd destacó la cooperación estratégica y que “un componente crítico de esa seguridad compartida es la data. La ministra (de defensa) Delpiano y yo conversamos a fondo sobre los riesgos que vemos en cables submarinos chinos redundantes, cuando Chile ya cuenta con Humboldt”. El cable submarino Humboldt es un proyecto para conectar directamente Sudamérica y Oceanía, el primero de su tipo, que podría además beneficiar con rutas digitales a Argentina, Paraguay y Brasil.

Este proyecto ya ha pasado las etapas de evaluación, licitación y una reciente asociación entre Google y Desarrollo País, una empresa del Estado. La empresa conjunta se llama Humdoldt Connect. El comunicado de prensa del ministerio de Relaciones Exteriores, fechado 4 de junio de 2025, señala que el despliegue del cable se hará en 2025-2026 y su operación comercial en 2027. El ministro afirmó que “Chile es un país que está a la vanguardia tecnológica en la región. Como Gobierno trabajamos día a día para consolidar esa posición y generar las condiciones para que nuevas inversiones de este tipo lleguen hasta nuestro país”.

El ministro se mostró optimista sobre nuevas inversiones que podrían llegar, Chile evaluando soberanamente las oportunidades y licitando la mejor oferta. Pero EE. UU. tiene una opinión diferente. El embajador norteamericano también manifestó que las últimas sanciones y amenazas no deberían sorprender a nadie, puesto que hace años que vienen planteando su preocupación sobre la protección de datos en Chile.

La respuesta de China y la “soberanía”

En 2021 el Registro Civil de Chile anuló la licitación de la empresa chino-alemana Aisino, para la fabricación de pasaportes y cédulas de identidad. Entonces EE. UU. evaluó que el proyecto planteaba “riesgos a la seguridad nacional y regional de Estados Unidos” y también amenazó sobre la continuidad de la Visa Waiver. Esa vez se sumaron presiones de Reino Unido, España y Francia (finalmente el proyecto se adjudicó a la empresa francesa Idemia). Por su parte el embajador chino Niu Qingbao solo tuvo reacciones en privado con la cancillería en Chile, pero se hizo saber que la cuestión llegó hasta bien arriba, a los escritorios de los ministros chinos de Asuntos Exteriores y Comercio, Wang Yi y Chen Deming.

La reciente declaración del embajador chino, fechada 21 de febrero de 2026 es de tono vindicatorio, denunciando que la sanción norteamericana “demuestra un obvio desprecio por la soberanía, la dignidad y los intereses nacionales de Chile, y exhibe su naturaleza hegemónica y despótica”. Recuerda además sobre el caso PRISM (el programa de espionaje gubernamental masivo revelado por Snowden en 2013), y que “obviamente que Estados Unidos procura continuar espiando y robando información a otros países con los cables ópticos bajo su control”. Además, el embajador denunció la versión actualizada de la doctrina Monroe que EE. UU. viene aplicando “amenazando con recuperar el canal de Panamá, adquirir la isla de Groenlandia y anexar Canadá” y que “ha emprendido abiertamente acciones militares contra Venezuela, que es un estado soberano, con medidas coercitivas contra su jefe de estado. Todo esto comprueba que la mayor amenaza externa que enfrentan los países latinoamericanos no es otro que Estados Unidos.”

El comunicado cierra con una frase provocativa: “Quien siembra vientos recoge tempestades, lo que de manifiesto las amenazas incesantes de Estados Unidos no es la fuerza de hegemonía, sino la debilidad. Tarde o temprano, los países latinoamericanos acabarán hartos del acoso estadounidense”.

Los comentarios de la embajada china desafían al Tío Sam apelando a la memoria de los pueblos latinoamericanos que han sufrido la injerencia del imperialismo estadounidense. Pero la clase trabajadora y los pobres del continente no pueden confiar en China, que es una potencia imperialista emergente interesada en la explotación de recursos naturales y no en la “soberanía” de los pueblos latinoamericanos.

Una perspectiva revolucionaria y de clase

Chile ha entrado en una nueva fase de acumulación capitalista, que perpetúa el extractivismo centenario que ha sufrido junto a toda la clase explotada del continente bajo el yugo del imperialismo, solo que esta vez bajo un velo “verde” y “digital”, que apunta a la explotación intensiva de recursos mineros y energéticos, como el litio y las tierras raras. Estas nuevas “oportunidades de inversión y desarrollo”, donde compiten China y Estados Unidos, perpetúan la explotación de la clase trabajadora y suman una nueva página de represión y acumulación capitalista en el territorio ancestral mapuche.

Lo de Kast es una maniobra comunicacional para quedar bien con su amo norteamericano y dejar mal parado al Gobierno de Boric. Un “cable chino” ofrecería grandes ganancias para los capitalistas nacionales e internacionales, pues es una oportunidad para convertir a Chile en un polo digital y de telecomunicaciones en Sudamérica - quedará por ver si estos capitales harán prevalecer sus intereses. No hacerlo puede cerrar las puertas a otros proyectos de inversión chinos en el país, que buscarán otras avenidas para introducirse en la región sudamericana.

La perspectiva revolucionaria ve al desarrollo capitalista crear sus propios sepultureros, colocando a la clase trabajadora en posiciones estratégicas de la economía, en puertos, minas, nodos digitales y construcción de gran infraestructura. El servil gobierno de José Antonio Kast deberá ser confrontado con las banderas de la revolución socialista. Los capitalistas chilenos, el empresariado nacional agrícola, minero o forestal —y sus representantes políticos— son incapaces de defender la soberanía frente a las presiones imperialistas.

La soberanía solo puede defenderse verdaderamente con la clase trabajadora organizada tomando el poder, disponiendo de manera racional y democrática del trabajo humano y los recursos naturales para satisfacer las necesidades de la mayoría trabajadora.

Carlos Cerpa

chilechina

¿Eres comunista?
Entonces, ¡organízate!

Si quieres saber cómo unirte, llena este breve formulario. Te contactaremos lo antes posible.